Enraizado en el centro de nuestra frenética empero majestuosa Ciudad de México, se encuentra el Antiguo Mercado de San Juan (cuatro cuadras de distancia al metro Isabel La Católica). Dentro de él, en el local 161 (casi al centro), tenemos un remanso para el paladar, la buena vida y las amenas charlas entre amigos.
Venga, visítenos y pase un momento agradable mientras se deleita el espíritu con los sabores de los quesos internacionales, las carnes frías más exquisitas y un poco de buen vino. Nuestro distinguido anfritrión, Don Luis, lo espera con una gran sonrisa y los brazos abiertos.
Lo estamos esperando para servirle como se merece: no se arrepentirá.

jueves, 11 de septiembre de 2008

La buena mesa (artículo de ejemplo)


Aun a riesgo de incurrir en lugares comunes, repetiré lo que tantas veces se ha hecho de comparar el placer de la mesa a los placeres espirituales más respetados. Todos hemos leído o hemos visto en el teatro o en el cine la perfecta combinación de un banquete con la música. Vienen a ser una pareja modélica. Mientras los comensales comen o en su caso devoran, un pianista puede estar interpretando la más melancólica de las partituras, o también un conjunto de cámara lo más distinguido de su repertorio. No es concebible ni en el pasado ni en el presente un banquete de boda sin música. 

Tan importante es todo lo que concierne a la comida que el Derecho le ha prestado una atención especial. La referencia a los alimentos es frecuente, e incluso en el Código Canónico se tienen muy presentes las implicaciones del sustento que forma parte'importante de las obligaciones de los obispos con respecto a los seminaristas pobres. Nadie podrá negarle pretensiones espirituales a la Iglesia. Incluso cuando un matrimonio en crisis inicia un proceso de ruptura del vinculo la fórmula legal que utilizan los ordenamientos jurídicos es el de la separación de lecho, mesa y habitación.

Que la costumbre de reunirse alrededor de una mesa es más que la estricta de alimentarse está demostrado por una larga tradición histórica. Es muy acertada la conocida frase de que la cocina también es cultura. Cultura o culturas, segúnlas épocas y las costumbres que en todo caso han concedido una importancia especial a lo que pasa en una mesa repleta de manjares. Los romanos, no sabría precisar en qué época, al comenzar un banquete elegían de entre ellos al que llamaban "Rex bibendi" el rey por una noche que marcaba el ritmo de la comida y sobre todo de la bebida y de las canciones. Sólo se escanciaba y se brindaba cuando él lo ordenaba y se cantaban las canciones por él elegidas según la inspiración del momento. Este tipo de celebraciones gastronómicas podían degenerar en auténticas orgías a poco que se le fuera la mano al que rinaba por tan breve espacio de tiempo.

Por lo demás, siguiendo con los romanos. Luculo viene a ser uno de los más exquisitos gourmet de la civilización occidental cuya fama resiste el paso del tiempo. La anécdota que nos ha llegado tiene plena actualidad. Un día que estaba solo, el jefe de los cocineros le sirvió una comida modesta y ante las recriminaciones de Lúculo se disculpó diciendo que no había invitados. Fue entonces cuando Lúculo le amonestó: "¿Qué dices? ¿Acaso no sabías que Lúculo cenaría hoy en casa de Lúculo?" 

En esta cuestión concreta del servicio y de los señores,resulta obligado señalar al maestresala como el precursor del sommelier aunque su función era mucho más arriesgada. Tenía que probar la comida y la bebida de los príncipes y demás poderosos de la tierra y no para comprobar si el punto del asado era el adecuado, sino si las carnes o los vinos estaban envenenados. Este procedimiento resultaba eficaz para los venenos de acción rápida. Sí el maestresala caía fulminado en medio de espantosos retortijones, la prudencia más elemental aconsejaba a los allá presentes que se abstuvieran. Para los otros venenos, los de efecto retardado, evidentemente no servía pero tampoco se trataba de que el maestresala probara la víspera lo cocinado, pues lo que se hubiera podido ganar en seguridad se perdía en calidad con la comida recalentada.